HUGO PISANELLI. Director de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires.
En la realidad de nuestro país trabajar y dar trabajo
no es fácil ni simple. Me limitaré a un breve análisis sobre los roles
que los psicólogos tuvieron en las empresas y como fueron variando.
La inclusión de la psicología laboral en la Argentina no tuvo el mismo
desarrollo que la psicología clínica, que fue masiva. Esto se debe al
desconocimiento por parte de los distintos ámbitos empresariales de la
formación que tienen los psicólogos laborales.
Estos profesionales comenzaron a ser consultados para exámenes pre
ingreso en la selección de personal, fundamentalmente por el manejo de
los test, aunque la herramienta mas importante siempre fue la
entrevista.
Hasta no hace mucho la actividad de psicólogo laboral, desde sus diferentes formas de inclusión, se podría resumir en:
Diagnóstico organizacional
Selección de personal
Capacitación y desarrollo
Análisis de desempeño
Recalificación laboral
Comunicación institucional
Investigación de mercado
Basta con actualizar brevemente el acontecer empresario argentino para
darnos cuenta de que estas actividades disminuyeron hasta casi su
extinción, en forma directamente proporcional a la extinción del
trabajo y las empresas.
Pero se desconoce justamente que en este momento es cuando mas sentido
tendría incrementar estas herramientas, tanto para el beneficio
empresario como para el laboral.
En estos tiempos, los psicólogos laborales están realizando tareas
relacionadas con la amortiguación de los efectos devastadores que
producen el desempleo, el subempleo y la sobreadaptación a situaciones
muy críticas.
Un ejemplo de esto es solicitarle al psicólogo de la empresa o a la
consultoría que realice actividades con grupos de ejecutivos o
empleados que, ante la inminencia de reducción de puestos, enloquecen
por no saber quién de ellos va a quedar fuera del sistema. Lo que
provoca un sin número de efectos que van desde perturbaciones para
trabajar hasta síntomas graves.
En esta como en otras áreas hay que pensar que "es mejor prevenir que
curar". Y no recurrir al psicólogo laboral para curar sino para lo que
fue formado específicamente.